El dibujo a lápiz ha sido siempre una de mis técnicas favoritas, desde que comencé a dibujar, sentía y siento una conexión especial con este medio, casi como si el lápiz fuera una extensión de mi propia mano.
En esta entrada, quiero compartir con vosotros por qué me apasiona tanto dibujar con lápiz, especialmente en blanco y negro, y algunas de las particularidades de esta técnica comparada con otras como el carboncillo.
Desde muy joven, me sentí atraída por los dibujos en blanco y negro, mis primeros dibujos fueron siempre con lápiz, dedicando innumerables horas a perfeccionar esta técnica. A través de la práctica constante, logré dominar los matices y las texturas que se pueden obtener con un lápiz, lo que me permitió crear obras con un gran nivel de detalle y profundidad. Hoy en día mi técnica es perfecta!
Uno de los elementos clave para un buen dibujo a lápiz es, sin duda, el material que utilizamos. Personalmente, siempre he preferido los lápices de Faber Castell. Esta marca me ha proporcionado una calidad excepcional, permitiéndome trabajar con precisión y consistencia. Los lápices Faber Castell tienen una mina estable que me da un control total sobre el trazo, algo que considero fundamental en mis retratos, además no son arenosos lo que permite que no tenga "fallos" con esto me refiero a que muchas veces cuando dibujamos la mina suele tener algún trozo duro que hace que nuestro papel se marque o incluso se pueda romper.
Os dejo enlace de Faber-Castell aquí
Arteza es otra de mis marcas favoritas, sus lápices son suaves con colores ricos, vibrantes y proporcionan unos tonos increíbles. También os tengo que decir que es una marca donde podéis encontrar casi de todo, ya sea para manualidades como para artistas profesionales, tenéis también materiales para niños y hasta costura!
Os dejo enlace aquí
Me quedan dos más pero lo dejamos para otra entrada y así os puedo enseñar las diferencias de cada uno y los como quedan los trabajos.
A menudo, las personas confunden el dibujo a lápiz con el dibujo a carboncillo, pero son dos técnicas bastante distintas.
El lápiz es más estable y permite un control más preciso, mientras que el carboncillo es más difuso y puede ser más engorroso de manejar, para aquellos que no están familiarizados con el carboncillo, es una técnica que produce trazos más sueltos y menos definidos, lo que puede ser ideal para ciertos estilos de dibujo, pero no se adapta tanto a mi forma de trabajar, también tengo que decir que es una gran técnica una vez le pillas el truco, asi que os animo a probarla.
Uno de los aspectos que más disfruto de los dibujos a lápiz es la posibilidad de crear retratos en blanco y negro. Los retratos en blanco y negro tienen una elegancia y una atemporalidad que me resulta fascinante, al eliminar el color, el foco se centra en las formas, las sombras y los contrastes, lo que permite capturar la esencia del sujeto de una manera muy pura y directa.
Algo que me gusta mucho es poder crear retratos en blanco y negro y darles un toque de color, seguimos sin perder el foco en lo que realmente importa y doy un toque único a mis obras.
Dominar la técnica del lápiz no fue algo que sucedió de la noche a la mañana, me requirió mucha paciencia, práctica y dedicación. Sin embargo, cada reto superado me dio una satisfacción inmensa y me impulsó a seguir mejorando.
El dibujo a lápiz es una técnica que me ha acompañado desde mis inicios en el mundo del arte. Su versatilidad y precisión me permiten crear obras que realmente reflejan mi visión y estilo.
Espero que esta entrada les haya dado una mejor idea de por qué el lápiz es mi herramienta preferida.
No es dibujar algo y que se parezca, es poder captar el alma en la mirada, capturar un momento y hacerlo eterno, es algo único que esta a tu alcance.